P.B.C.

 

La Psicoterapia Breve Caracteroanalítica (PBC) es una psicoterapia de orientación psicocorporal, desarrollada desde 1980 por Xavier Serrano y sus colaboradores en la Escuela Española de Terapia Reichiana (Es.Te.R.), que mediante un tratamiento breve y focalizado, pretende la curación de síntomas y la resolución de conflictos, que el/la paciente alivie su sufrimiento y que recupere dinámicas vitales más saludables lo más pronto posible.

La PBC, además de incluir aportaciones de otras psicoterapias breves, tiene su base principal en la terapia profunda de Wilhelm Reich, la Vegetoterapia Caracteroanalítica, aunque al ser un modelo breve, puede aplicarse a nivel público (en centros de salud, hospitales, ambulatorios) y a nivel privado, en los casos en que por diversas circunstancias (motivación, grado de implicación personal, posibilidades de afrontar el compromiso económico y temporal), sea más viable un abordaje breve y focal que uno prolongado y profundo.

Aplicaciones

El encuadre de la PBC tiene una gran efectividad en el tratamiento de muchos problemas y psicopatologías actuales, ya que además de generar cambios positivos en los síntomas, el/la paciente mejora la comprensión de su forma de funcionar y del cómo le afecta su realidad psicosocial, lo cual le permite la autogestión de su salud y previene las recaídas.

La Psicoterapia Breve Caracteroanalítica es una alternativa real  a la utilización de psicofármacos que, en muchos casos, en vez de solucionar, lo que hacen es cronificar las patologías y crear dependencia. También es una alternativa a las técnicas conductistas, que al ser aplicadas mecánicamente generan recaídas, en vez de comprender y resolver el sufrimiento emocional y reactivar las capacidades terapéuticas de la propia persona.

La aplicación de la PBC resulta muy útil, eficaz y beneficiosa en múltiples casos:

  • En los trastornos psicológicos, como estados de ansiedad, estados depresivos, pérdidas y duelos patológicos, estrés postraumático, crisis de pánico, anorexia, bulimia, brotes psicóticos, fobias, intentos de suicidios, impulsos agresivos, adicciones, bloqueos emocionales, problemas en las relaciones y en la mayoría de psicopatologías.
  • En las disfunciones sexuales, como trastornos del deseo, impotencia, eyaculación precoz, anorgasmia, vaginismo, dispareunia, insatisfacción sexual, etc.
  • En los conflictos de pareja y familia, como la dependencia emocional, celos, incomunicación, violencia de género, crisis familiares, separaciones, procesos de adopción, conflictos por los estudios o el trabajo.
  • En los trastornos psicosomáticos como el insomnio, migrañas, colon irritable, las cefaleas o dolores cervicales y lumbares, etc.

Objetivos

  • Aliviar el sufrimiento psíquico, emocional y, en ocasiones, el sufrimiento físico.
  • Flexibilizar algunos rasgos de carácter y/o fortalecer otros, para que el/la paciente recupere el equilibrio de su estructura caracterial. Así será más capaz de gestionar sus defensas y sus recursos psíquicos y atender a sus necesidades.
  • Facilitar a la persona herramientas que le permitan ser más dueña de su vida, mejorando su percepción de la realidad, actualizando la autopercepción de su imagen corporal y mejorando el conocimiento de sus funciones somáticas-vegetativas, emocionales y psíquicas.
  • Reducir el grado de contracción del sistema nervioso vegetativo y el miedo nuclear, favoreciendo la emotividad y la capacidad de expresión de los afectos.
  • Favorecer a nivel dinámico el contacto con la realidad externa e interna del/la paciente, con su yo real, comprender la lógica de los síntomas y la relación que tienen con sus procesos psicológicos y corporales.
  • Reducir el estado de alienación al que se ve sometida la persona en este sistema social, fomentando la posición activa de la persona ante su enfermedad y sus conflictos.

Encuadre

La duración media del proceso suele ser de 4 a 6 meses, con una sesión semanal de 50 minutos.

Durante la sesión se combina un tiempo donde paciente y terapeuta están sentados frente a frente, utilizando la palabra como herramienta analítica, y otro tiempo donde el/la paciente se tumba en el diván y realiza ciertos actings, movimientos expresivos que permiten la conexión con el cuerpo y la comprensión de lo que se siente.

Mientras, el /la terapeuta permanece sentado al lado del diván, observando las respuestas corporales y al acabar la realización del acting dialoga con el/la paciente acerca de lo que ha sentido y pensado, clarificando el carácter, es decir, la forma habitual de funcionar y propiciando las alternativas de cambio.

Se trata de un proceso psicoterapéutico y no de una aplicación mecánica de técnicas terapéuticas, pues es importante que el/la paciente tenga una posición activa, investigando las causas de su malestar, con una visión crítica sobre su realidad personal, actual e histórica.

 

Extracto de texto de Joan Vilchez y Javier Torro.

Fuente: web Joan Vílchez